Proceso inquisitorial de Isabel Núñez
Palabras clave:
Hereje, Reconciliación, Dogmatista, Ley de Moisés, Rituales judíos, Confesión, Santo Oficio, Sanbenito, InquisiciónSinopsis
Ysabel Núñez, natural de la ciudad de México, de aproximadamente treinta y dos años de edad, fue apresada el 16 de mayo de 1642 y sometida a proceso por el Santo Oficio de la Inquisición. Estaba casada con Duarte de León Jaramillo, mercader vecino de la ciudad, y era hija de Francisco Núñez y Justa Méndez, ambos ya fallecidos cuando la encarcelaron. En su primera audiencia declaró desconocer su casta o linaje, afirmación que fue considerada falsa, pues constaba que provenía de una familia de judaizantes, algunos de ellos penitenciados, reconciliados o relajados por diversas inquisiciones.
Ysabel se presentó como cristiana bautizada y confirmada, asegurando haber cumplido regularmente con los sacramentos de la Iglesia —misa, confesión y comunión— y demostrando conocimiento básico de la doctrina cristiana, aunque admitió no saber leer ni escribir. Durante las primeras moniciones negó conocer la causa de su prisión y rechazó cualquier acusación en su contra, atribuyendo los señalamientos a testimonios falsos. Sin embargo, en una audiencia solicitada por su propia voluntad confesó que había recibido enseñanza de la Ley de Moisés desde los doce años por parte de familiares cercanos, aunque siempre de manera parcial y con reservas, ocultando información relevante sobre sus prácticas y cómplices.
A lo largo del proceso, Ysabel mostró una actitud obstinada y persistente en negar los cargos más graves, incluso después de múltiples publicaciones de testigos y diligencias secretas. Su negativa reiterada fue interpretada por los inquisidores como fruto de una conciencia perversa y maliciosa. Solo tras la acumulación de nuevas y graves pruebas, y ante la amenaza de un castigo mayor, comenzó a admitir ciertos hechos, aunque sin una confesión plena y espontánea.
Finalmente, el tribunal consideró plenamente probada su culpabilidad por herejía, apostasía, y por haber favorecido y encubierto a otros herejes, declarando que se había apartado de la fe cristiana para seguir la “reprobada y muerta Ley de Moisés”, creyendo hallar en ella la salvación. No obstante, atendiendo a las señales de arrepentimiento manifestadas al final del proceso, fue admitida a reconciliación. La sentencia incluyó confiscación de bienes, penitencia pública con sambenito, azotes, cárcel y hábito perpetuos, destierro definitivo de las Indias y de ciudades clave de España, así como severas inhabilitaciones para ella y su descendencia. El caso ejemplifica tanto la dureza del sistema inquisitorial como las complejas estrategias de resistencia, ocultamiento y negociación de los judaizantes novohispanos.
Capítulos
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Introducción
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Criterios de la transcripción paleográfica
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Proceso inquisitorial contra Isabel Núñez
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Expedientes consultados
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